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Muy Buena Pagina de Ilusion Optica Te Hace Ver Que todo Timbla
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4 Mirate la mano con la que manejás el ratón...., sin soltarla del ratón, tal y como está.
5 tambien Miren la pared o la pantallada de la Compu y veran raro
jajaj verdad que se ve como si se te inflara y desinflara?
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Las brujas si existen?
"La hechicería se vivía como una verdadera amenaza en el seno de la comunidad, las convicciones relativas a la magia estaban profundamente arraigadas en la vida social. Para el hombre común la hechicería resulta un complejo ideológico capaz de aportar soluciones a gran parte de los problemas cotidianos. La acción del hechicero se desarrolla en dos direcciones, magia de protección y magia destructora: sanar enfermedades, deshacer hechizos, adivinar, proteger de los ataques, preparar filtros. Su posición social es ambivalente, el paso de una categoría benefactora a otra malhechora es producto del temor y sospechas que este poder levanta entre sus vecinos.De acuerdo con este credo, los males no son un castigo de Dios por nuestros pecados, sino los ataques malintencionados de ciertas personas, y en consecuencia, se tomaba por muy real la explicación de que alguien podía estar provocando la desgracia. Quién mejor que el enemigo o el marginado para hacerse responsable del infortunio imprevisto, de su envidia o resentimiento podían ser víctimas no sólo personas adultas..." (2).
"Las consecuencias que trae a una sociedad el hecho de que se crea objeto de actos mágicos constantemente son incalculables, pues todo su sistema de sanciones religiosas o legales, debe ajustarse al que podríamos llamar sentido mágico de la existencia" .(3)
"A pesar de esos amables magos (que son tal vez una excepción) la ideología «brujeril» es más a menudo maléfica que benéfica. A propósito de esto, Cohn ha incorporado algunos hermosos textos, brotados de la Suiza alemánica en los siglos XIV y XV. Encontraremos su equivalente más tarde entre los gascones en los tiempos de Carlos IX y de Enrique IV. Los brujos rurales de esas diversas zonas son siempre capaces de hacer el mal y el bien, a elección, sobre pedido. Pero se especializan de mejor gana en la primera rama de la alternativa; montan ataques, de cabo a rabo, contra el ciclo vital. Impiden el acto sexual por medio del anudamiento mágico de la aiguillette (rito de castración); luego matan al feto o al recién nacido (en las acusaciones de Sabbat, cocinadas por los inquisidores o los jueces laicos, ese crimen de infanticidio degenera en agravio fantasmático de antropofagia colectiva, la cual es practicada de manera ritual en contra de los niños pequeños). Los brujos la toman también con la salud de los adultos a los que gustosos les rompen los brazos o les destruyen la razón. La ofensiva contra la vida de los individuos se acompaña de un asalto general contra los bienes de la tierra. El brujo destruye las cosechas por medio del granizo, y las campanas por medio del rayo. Birla la leche de las vacas del vecindario para reforzar su propia producción lechera o mantequera. Da muerte por epizootias a los bueyes y ovejas de los ganaderos. La bruja vista por quienes la rodean toma pues la figura de una máquina de matar: ama de cría del bebé de su prójima, su leche se rebela mortal para el niño al que le da la teta; su aliento, su escupitajo, su mal de ojo aterran a los alrededores; las granjeras se quejan del deceso de sus perros de guardia, muertos por los mendrugos de pan que ella reparte en la perrera.El brujo sin embargo no es sólo una fuerza de muerte: no pierde del todo los poderes de fecundidad que le asignaba Ginzburg. Como lo han mostrado bien las investigaciones realizadas en el Boscage normando, el brujo sólo se apodera de la fuerza del prójimo para acrecentar mejor la propia... hasta que surja un contra-brujo pagado por la víctima y que a su vez le sacará su fuerza al brujo para restituírsela a su primer propietario o para aprovecharla personalmente. Y así sucesivamente" . (4)
"No puede sorprender el que la Iglesia defensora del Dogma tuviese que adoptar una postura contra los hombres que se dedicaban al estudio o ejercicio de las artes o ciencias ocultas. Tal estudio podía crear la duda sobre lo que los libros sagrados indican sobre la historia de la creación; los pensamientos sobre espíritus astrales y humanos podían conducir a herejías, a buscar el trato con demonios o seres malignos, como brujos y magos intentaron hacerlo repetidas veces, y dar lugar a sectas que les rindieran culto" (5)
"Pero en Europa en su conjunto la locura brujeril tuvo su momento, particularmente después de haber recibido el apoyo de la autoridad de los reformadores protestantes. Lutero, Melanchton, Bullinger, Calvino y otros dieron su conformidad a persecuciones desconocidas en la Europa católica"... "Desde el siglo XIV al siglo XVII una autoridad pretende «que las víctimas... fueron millones, y se piensa que medio millón es una estimación muy moderada»" (6).
"Baschwitz ensalza la figura de Alonso de Salazar y Frías sentando la afirmación de que su informe de más de cinco mil páginas representa un trabajo digno de admiración, que guarda hoy un real valor científico. Considera que la labor de Salazar fue imparcial en amplias averiguaciones ante gentes afectadas por el delirio de la brujería y frecuentemente con el sentimiento de una propia culpabilidad que les había vuelto locos; llevando en su labor al interrogatorio de 1,812 brujos y brujas confesas y arrepentidas, y niños de doce a catorce años. Ochenta y dos se vuelven contra sus anteriores declaraciones y otros no lo hacen, no fiándose de la promesa de impunidad que les había sido concedida durante el período en vigor del decreto de gracia.También recoge el hecho -ya citado por distintos investigadores- de cómo Salazar controlará pacientemente los datos relativos a los vuelos nocturnos, aquelarres y relaciones carnales con el diablo. Jóvenes que le hablarán de que deben asistir a un aquelarre en un lugar y hora determinada, enviará Salazar a dos de sus secretarios, que atestiguarán que no se había celebrado. Un grupo de jóvenes confesas de haber tenido relaciones sexuales con el diablo, serán objeto de un examen médico que determinará lo contrario. Los ungüentos que las brujas decían ser recetas del diablo, fueron analizados por farmacéuticos y revelándose que eran incapaces de producir el menor efecto y Salazar terminará su trabajo señalando que no encontró ningún dato que pueda deducir que el menor caso de brujería hubiera tenido efectivamente lugar" (8).
"En el momento en que en otros países de Europa se atribuía a las brujas el poder de producir la esterilidad y el tener costumbres de vampiros, por las cuales iniquidades eran quemadas, esta junta decidió que las brujas acusadas de maquinar la muerte de personas y de chupar la sangre de niños, no debían ser entregadas al brazo secular como asesinos, puesto que no había nada que probase en verdad que se hubiese cometido algún asesinato. Acordaron que la Inquisición era el cuerpo apropiado para conocer de los citados delitos de brujería, pero considerando que era mejor la prevención que la cura, llegaron a la conclusión de que el primer paso a seguir era el de enviar predicadores a que instruyesen al pueblo ignorante" (9).
"Las racionalistas Inglaterra y Escocia (con un total calculado en 300,000 víctimas), e incluso las colonias de América, quemaban brujas alegremente tras unos preliminares de repugnante crueldad, y Sir William Blackstone dictaba una ley en el sentido de que «negar la posibilidad, mejor dicho, la existencia real de la brujería es al mismo tiempo contradecir rotundamente la palabra revelada de Dios». En España, en cambio, la influencia moderadora del Santo Tribunal siguió predominando y, aunque ante él comparecieron unos cuantos casos, no se declaró culpable a ninguna de las acusadas.Por este servicio a la causa de la humanidad y la verdad, la Inquisición española merece la gratitud de todos los hombres civilizados" .(10)
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Brujas, brujeria de verdad, Conjuros
En España la caza de brujas fue una caza menor. La brujomanía en España fue de menor intensidad que en Europa, aunque quizá más prolongada en el tiempo.
La Inquisición española se mantuvo al margen de la generalizada caza de brujas que se desarrolla en Europa en los años finales del siglo XV, a raíz de la bula: Summis desiderantis afectibus, de Inocencio VIII (1484) y, sobre todo, el Malleus Maleficarum, de Kraemer y Sprenger {1486), que sentenciaba contundentemente: Haeresis est maxima opera maleficarum non credere (la mayor de las herejías es no creer en las brujas).
La literatura antidemoniaca fue muy popular en España en la primera mitad del siglo XVI como refleja el éxito de las obras de Castañega, Avellaneda o Ciruelo. Pero incluso en estas obras late un cierto escepticismo respecto a la brujería.
Pedro Ciruelo, en su Reprobación de las supersticiones y hechicerías, contempla la doble posibilidad de que el contacto con el diablo sea real y puramente imaginativo:
Horas ay que ellas realmente salen de sus casas y el diablo las lleva por los aires a otras casas y lugares y lo que allá ven, hacen y dicen, pasa realmente ansí como ellas los dicen y cuentan. Otras veces ellas no salen de sus casas y el diablo se revista en ellas de tal manera que las priva de todos sus sentidos y caen en tierra como muertas e frías y les representa en sus fautorías que van a las otras casas y lugares y que allá ven y hacen y dicen tales y tales cosas, y que nada de aquello es verdad, aunque ellas piensan que todo es ansí como ellas lo han soñado (1).
El teólogo español del siglo XV Alfonso Tostado cuyos Comentarios sobre el Génesis se publicaron en 1507, planteaba que los delirios de las brujas se debían sobre todo a artificiales alucinaciones por la acción de ungüentos y estupefacientes.
Esta actitud racionalista denota la Inquisición.
La creencia apasionada en la realidad de las brujas, que se produce en Europa a fines del siglo XVI, sobre todo a raíz de la célebre Demonomanía de Bodino, publicada en 1580 y de la estela de obras suscitada (Bimfeld, Remy, De Lancre), tendrá una incidencia muy relativa en España. Sólo Martín del Aro (1599) y Juan Maldonado (1613) asumirán estos planteamientos.
Pero fue una explosión demonomaniaca fugaz. El escepticismo de las actitudes del jesuita Pereyra, de Pedro de Valencia y, sobre todo, del inquisidor Salazar Frías en el caso de las brujas de Zugarramurdi, en 1610, magníficamente estudiado por J. Caro Baroja y C. Henningsen, es bien significativo (3).
Salazar Frías creía que la mejor manera de actuar contra la brujería era ignorarla, el silencio más absoluto.
La caza de brujas en España fue, pues, un fenómeno tardío, desganado y demográficamente poco relevante. Aun teniendo en cuenta que no conocemos el número de brujas procesadas por Tribunales civiles, posiblemente cuantioso -en la comarca de Vic, por ejemplo, según Pladevall, entre 1618 y 1622 serían procesadas por la jurisdicción civil un total de 45 brujas(4), la cifra de procesados por causa de supersticiones (término que incluye entre otros muchos conceptos el de la brujería, según J. Contreras, ascendería de 1560 a 1700, a 3.687 procesados (1.126 de 1560 a 1614 y 2.261 de 1614 a 1700) (5).
Después de 1700 la Inquisición seguiría incoando procesos a brujas, mucho después desde luego que en el resto de Europa se hubiera dejado de hacerlo. Incluso en las Cortes de Cádiz, el dominico Francisco de Alvarado defendía en 1813 la creencia en las brujas.
Tardía y retardada, pero cuantitativamente pobre asunción de la brujería como problema en España en comparación con Europa. Julio Caro Baroja afirma con razón:
Yo no creo que en España hizo Del Río mucha autoridad en la praxis inquisitorial. Los inquisidores eran más juristas que humanistas y teólogos. La jurisprudencia más o menos secreta que podían estudiar era grande, casi tan grande como el escepticismo de muchos de ellos, acostumbrados a ver imposturas y engaños en cantidad de actos hechiceriles. En el siglo XVII los españoles, por otra parte, no tenían gran fama como magos y hechiceros. Alguien sostuvo -con animadversión clara hacia el paísque el diablo no se fiaba de sus habitantes (6).
La absolución fue frecuente. La proclividad a creer en que las supuestas brujas habían bebido vino y que estaban enfermas de modorra es significativa.
Incluso cuando el procesado de brujería confiesa haber tenido pacto con el demonio, la Inquisición advierte:
Que no procede en estos casos por solo la forma de ser brujos y hacer los dichos daños, si no testifican de haverlos visto hacer algunos daños, porque muchas veces lo que dicen han visto y hecho les succede en sueños y juzgan se hallaron en cuerpo y lo vieron e hicieron con los que testiffican y les figura el demonio cuerpos phantasiosos de aquellos que dicen vieron sin ha verlos visto ni hallándose allí para que hagan esos daños de inflamar en peligro a los que no tienen culpa.
No conocemos la trayectoria de las causas de fe de brujería en España, salvo las de Cataluña y Valencia. En este ámbito se observa una periodificación estructurable en cinco etapas (8).
La primera, circunscrita a los años 1560-1600, registra bajísimas cifras de procesados con medias quinquenales de menos de ocho personas. La segunda constituye el punto álgido de la brujomanía en la década de 1600 a 1610 -Ios años anteriores a los procesos de Zugarramordi-, con un total de 60 procesados en Cataluña y 36 en Valencia.
La tercera etapa cubre el largo período 16101660 con un ritmo procesal medio de unas 15 víctimas por quinquenio en Cataluña y 12 en Valencia, destacando en el Tribunal de Valencia la total dedicación de la Inquisición en la década 1610-20 al problema moriscos subsiguiente a la expulsión.
La cuarta etapa cubre la década 1660-70 de nueva intensificación de los procesos a brujas (nada menos que 53 en Cataluña en el quinquenio 1665-70). La última etapa supone el retorno a la habitual cifra de menos de 20 procesados por quinquenio.
La distribución del delito de supersticiones por tribunales, según J. Contreras, era ésta (9):
Pero, sobre todo, se pone de manifiesto que el delito no sólo se adscribe al ámbito en el que tradicionalmente se ha situado la brujería: la amplia franja que va desde los Pirineos catalanes hasta Galicia, pasando por el país vasco-navarro, el Alto Aragón, Cantabria y Asturias.
Los congresos de brujología sólo se han referido a la brujería vasca, la alto-aragonesa y la gallega (10). y la realidad es que abundaron las brujas en los ámbitos mediterráneos y castellano. Incluso en Andalucía, donde tópicamente se ha venido negando la existencia de brujas, encontramos 309 casos de superstición, entre los que muy probablemente se hallarían procesos por brujería.
Creemos que ha llegado la hora del estudio exhaustivo de la brujería en sus diferentes áreas geográficas o etnológicas. Por lo pronto aquí vamos a describir las principales características observadas en el ámbito de la Catalunya Nova y el País Valenciano para configurar un tipo peculiar de brujería que más o menos convencionalmente llamaremos modelo mediterráneo de y el País Valenciano para configurar un tipo peculiar de brujería que más o menos convencionalmente llamaremos modelo mediterráneo de brujería.
Es significativo que en la Cataluña del siglo XVII, según Jim Amelang, el 52 por 100 de los matrimonios viven en lugar diferente a sus padres y el 46 por 100 tienen profesiones, asimismo, distintas a sus antecesores.
En el caso valenciano merece destacarse que la sociedad se caracteriza por la promiscuidad con los moriscos, que, aunque odiados en lo religioso, salpicarían de pautas de conducta a sus vecinos cristianos viejos. Curiosamente, de los 67 procesados por la Inquisición valenciana en el siglo XVI, 46 eran cristianos viejos y 21 moriscos.
De los dos tipos que M. Murray distinguió en la brujería (el ritual y el operativo), la brujería mediterránea, evidentemente, abrazaría el segundo. Porque, efectivamente, esta brujería no sería una masoquista delectación de desesperadas soledades, de profundas angustias íntimas, sino una extravertida y en ocasiones hasta frívola serie de artilugios para dominar la Naturaleza.
Tres caracteres me parecen particularmente destacables: el feroz individualismo, la concepción popular del diablo y, desde luego, el agudísimo sentido pragmático o funcional de su quehacer.
El individualismo es notorio. Los sabbat colectivos brillan por su ausencia. El brujo o bruja, puesto que, aunque el sexo femenino fue dominante (las 2/3 partes) no se registró aquí el absoluto monopolio femenino de la brujería que se da en el ámbito vasco-navarro, suele ser un profesional de la brujería que la ejerce muchas veces por encargo, de edad media joven (treintacuarenta años) y que pertenece a una condición socio-cultural media, urbana y gremial, con curiosa abundancia de notarios, mercaderes y clérigos. La bruja de esta zona no es el típico individuo marginado por la sociedad local de otras áreas geográficas: viejas, viudas, mendigos, inválidos...
El concepto que tienen del demonio las brujas levantinas es singular. Personaje muy familiar, omnipresente, de imagen variopinta y, desde luego, nunca tan siniestra como la que emana de las predicaciones o de la imaginería religiosa del momento.
La morisca María de Santa Ana, en 1603 lo describía así: Figura de un hombre vestido de negro con un solo ojo en la frente, la cara salida y morena, y tenía no más de siete pelos en cada parte de la cara y ninguno en la punta de la barba y los dientes largos.
A Catherina, esclava del astrólogo Jerónimo Muñoz, se le aparecía con las más diversas figuras: Había visto una visión con cuernos y cola larga en figura de hombre y pelo de gato, y le dixo que por qué no le dava crédito, y otras vezes se le aparecía en figura de pescado y de perro y otras de medio hombre viejo cara grande y otras de moco y niño vestido de oro y le dezía que era moro encantado (11).
El endemoniado de Mas Campeiol en la región catalana de Oix describía al demonio como un jove molt ermós, imagen esta más difundida que la clásica del macho cabrío (12). Desde 1602 y hasta 1608 aparecen frecuentes invocaciones del diablo cojuelo, personaje que Vélez de Guevara haría protagonista de una de sus obras.
Más que como horrible Anticristo, el demonio es visto como el compañero que resuelve problemas a una sociedad de acusado sentido Iúdico de la vida. En este modelo de cultura popular cada hombre parecía un Fausto dispuesto a usar de la alternativa epicúrea que le brindaba el demonio, sin complejos ni problemas de conciencia, redimidos, cuando los había, a través del abundante uso del confesionario y de la devoción mariana que viene a ser el contrapunto conservador, estable, siempre seguro.
La comunicación con el demonio se conseguía con los más diversos procedimientos. La gama de hechizos fue múltiple: hincar cinco agujas en una figura previamente confeccionada con cera y aceite, escribir unas letras en hostias con sangre sacada del dedo pulgar de la mano izquierda, matar un pollo blanco y pintar un corazón en una tablilla mojando la sangre con un clavo de cabeza redonda...
Había una serie de conjuros perfectamente estandarizados, como el de la rodemilla, el del pan y queso, el de los nueve granos de sal, el de la escobilla, el de las havas panescas.
El conjuro que aparece más veces repetido es el siguiente: Sobre unas naranxas partidas por medio y puestas al fuego en cada una clábase un clabo y en la naranxa échase aceite, xabón y cal díxese: yo te conjuro por Sant Pedro y por Sant Pablo y por Satanás y por Bercebú, para que ansí como se ablanda esta naranxa al fuego se ablanda el corazón de Fulano y haga lo que deseamos.
Otro conjuro para saber cualquier cuestión sobre la que se demanda información: Que se untase la mano de un muchacho o muchacha en la palma con un poco de aceite y si fuese laurel sería mexor y ollín de la chimemea y puesta del sol en parte descubierta dixere ablando con la palma de la mano: yo te conjuro por Sant Pedro y Sant Pablo y por los ángeles y por Sant Silvestre... y que dichas las dichas palabras saldría de allí la persona que quisiere ver y se le preguntase todo lo que quisiere saber (13).
En el País Vasco el brujo es visto como la necesaria fuente -perfectamente localizada, identificada y perseguible- del mal doméstico. Es el chivo expiatorio, el contramodelo de lo amoral y maldito, la válvula de escape de la agresividad latente en la sociedad, según la interpretación de Henningsen.
Como dicen Giordana Charuty y Daniel Fabre en la entrevista citada: La brujería no fue otra cosa que uno de los múltiples efectos del discurso de un poder que se absolutiza, que fundamenta intelectualmente y prácticamente su racionalidad en la exclusión del «otro» que le sirve para defenderse (15).
Ahora bien, en el ámbito que estudiamos, la funcionalidad de la brujería fue mucho más constructiva, se dirigió hacia el ávido control de la Naturaleza en cuatro sentidos: la salud, el sexo, el conocimiento del futuro y la ambición económica, buscando en ello las alternativas a la medicina académica, al amor conyugal o de algún modo limitado y a las servidumbres del presente y de la pobreza. No hay muestras de la clásica función agraria de la brujería
propiciatoria de buenas cosechas.
A la muerte no se le dedican aquí las costosas inversiones económicas (lutos, misas, tumbas...) de otras áreas geográficas. La abundante literatura sobre la buena muerte -desde San Vicente Ferrer a Tomás Maluenda- fue devorada por una sociedad que necesitaba una digna salida a la buena vida, una salida en la que se ponía curioso énfasis en la espiritualidad interior como si la religión sólo sirviera para la muerte.
En contraposición, la brujeríase ponía al servicio de la satisfacción plena y completa de la buena vida, en la que el sexo jugaba un papel trascendental. Son muy escasas las muestras de hechizos para lograr la fertilidad, expectativa muy frecuente en otros ámbitos.
Aquí, sin embargo, abundan los hechizos amatorios para conseguir el amor de la dama o el caballero indiferente (curiosamente abundan más las mujeres que reclaman la atención de los hombres) o para dotar de beligerancia sexual a la ancianidad.
La función celestinesca de las brujas contribuyó decisivamente a incrementar la intensa relajación moral que se observa en estos ámbitos. El control de la salud propició el frecuente uso del curanderismo -que en Valencia fue mayoritariamente morisco- con todo tipo de recursos esotéricos que motivaban las iras de la medicina oficial que se vera preterida y acusada sobre todo de matar de hambre y cobrar mucho.
La ambición económica también exigió la intermediación de la brujería. Las brujas participaron activamente en la busca tan intensa como pintoresca de tesoros, tesoros de los que se dice muchas veces que el demonio tenía guardados para el anticristo.
El célebre morisco Cosme Abenamir participó en sortilegios y hechicerías a la busca de ansiados tesoros, haciendo venir incluso de la Vall d'Elda a una invocadora de demonios, llamada Nadara, para encontrar un supuesto tesoro que su antecesor había puesto bajo tierra.
La funcionalidad de la brujería era, pues, patente. Sirve para curar enfermedades, incrementar las relaciones sexuales, generar ilusiones... La Inquisición penalizará la brujería cuando esta funcionalidad quede sin cumplir.
La Inquisición, pues, no parece perseguir ni los medios ni los fines, sino los resultados. A las brujas se les podría perdonar todo o casi todo, menos que fueran inútiles o estériles, que generaran frustraciones.
(1) La obra de Ciruelo se ha reeditado con el titulo: Las ciencias ocultas. Ensayo sobre magia. Los prodigios y los milagros, Barcelona, 1965
(2) La alusión a Tostado puede verse en C. Ginsburg. / benandanti, Turín, 1966. Sobre la actitud de Valdés, vid González Novalín, J C, El Inquisidor General D. Fernando de Valdés, Oviedo, 1968, pág. 63
(3) J. Caro Baroja, Inquisición, brujería y criptojudaismo, Madrid, 1970, y G. Henningsen, Alonso de Salazar Frías Ese famoso inquisidor desconocido Homenaje a Caro Baroja, Madrid, 1978, págs. 581-586
(4) A. Pladevall, Persecució de les bruixes a les comarques de Vic a principis del segle XVIII, Barcelona, 1974
(5) J. Contreras, «las causas de fe en la Inquisición española», 1540-1700, «Análisis de una estadística», Simposium Interdisciplinario de la Inquisición medieval y moderna, Copenhague, septiembre de 1978
(6) J. Caro Baroja, El señor Inquisidor y otras vidas por oficio, Madrid, 1970, 171-197
(7) J. Delumeau, La peur en Occident, París, 1978, página 456.
(8) Los datos relativos a Cataluña se los debo a José Luis de la Torre, el mejor conocedor de la brujería catalana.
(9) J. Contreras, Las causas de fe... Se observa cierta disonancia en las cifras totales y las específicas de cada tribunal que da el propio Contreras La suma global que se deduce de los procesados por brujería en cada tribunal es de 3850 y no las 3.687 que el propio Contreras le atribuye en otro capítulo de su trabajo
(10) En San Sebastián, en 1972, tuvo lugar un importante congreso sobre brujología. Las ponencias se editaron en Madrid en 1976. En Nuria se celebró otro en noviembre de 1972 del que no se han publicado sus actas
(11) Archivo Histórico Nacional (AHN.), lib. 938, I. 197 y I. 346-354
(12) R Sala i Ganadell, «L'endimoniat de Mas Camperiol» Anals del Patronat d'Estudis Historics d'Olot. i Comarca, 1977-8
(13) A.H.N. legs 528/1 y 528/4. Sección Inquisición.
(14) G. Henningsen, The witche's advocat, Nevada, 1980 Inmediata publicación en Alianza Editorial
(15) La entrevista se ha reeditado en catalán en la revista L'Avenç, num 44, diciembre de 1981, págs 66-74.
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Videos de Magia
Aqui encontraras videos de magia muy buenos, algunos son explicativos otros solo son de muestra. Colocamos videos de todos los estilos de magia tales como magia con monedas,cartas, levitacion, desaparicion entre otros.
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Trucos con Monedas
En esta sección encontraras algunos trucos que puedes realizar con monedas
Desaparicion con complice Preparacion/Explicacion: Tienes que tener un complice y un pañuelo Diregete al publico con una moneda y metela debajo de un pañuelo, pasala por varias personas y diles que toquen la moneda por debajo del pañuelo para que vean que esta ahi ve pasandola para que todos la toquen (el ultimo en tocarla debe ser tu complice y debe guardarse la moneda) y luego con unos pases magicos haz como si desapareciera. |
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Trucos de magia con Cartas
En esta sección encontraras algunos trucos que puedes realizar con cualquier baraja, están explicados con texto y fotos.
La Carta Chismosa Preparacion del mazo: Colocas un paquete normal de cartas y saca una carta de un numero bajo por ejemplo el 3 de trebol, entonces desde el fondo del mazo la tercera carta sera el tres y estara volteada con respecto a las demas, (nota si escoges un cuatro la carta volteada sera la cuarta) entonces mete la baraja en estuche y comienza ha realizar el juego. Saca la baraja del paquete y da al espectador a elegir una carta(ten cuidado, de que no se vea la carta volteada ni que se tome una que este debajo de esta) haz que la ponga encima del mazo luego que realice un corte y lo complete. |
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Los Ladrones Agarra los 4 aces y extiendelos en tu mano de la forma en que se ve en la foto los ases tapando tres cartas cualesquieras pareciendo que solo tienes los 4 aces. Explica que son cuatro ladrones y que el mazo es un edificio, cierra el monton y colocalo todo encima del mazo (parecera que pusiste los cuatro aces en el tope pero en realidad estan 3 cartas y abajo los 4 aces). Ahora di que el primer ladron va al sotano y sacas la carta de arriba supuestamente un As y sin mostrarlos lo colocas dentro del mazo en la parte de abajo |
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