Mientras estas dos familias se a instalaban, Marina subió a su nuevo dormitorio, y desde su ventana echó un vistazo al bosque, éste parecía darle la bienvenida. Pensó dar un paseo con su enamorado.
Las dos familias decidieron almorzar al aire libre, celebrando lo barato que estuvo la venta de las 2 cabañas. Al terminar de almorzar Marina le propuso pasear por el bosque a su enamorado, él acepto.
Marina antes de acostarse decidió cerrar la ventana y soltar las cortinas. Mientras se acercaba logró identificar a un cuervo, a pesar de la oscuridad que reinaba fuera de la casa, posado en el marco de la ventana. El ave, movida por su instinto de conservación, voló hacia el bosque. Marina lo siguió con la mirada hasta perderlo de vista, creyó que el bosque mágico se lo había tragado.
A la mañana siguiente, Marina se levantó temprano, se apresuró en alistarse, se dirigió a la cocina, buscó una canasta, y puso la merienda para el paseo. Dijo a su madre que iría a pasear por el bosque con su enamorado.
Al trasponer la puerta, encontró en la vereda de su casa a su enamorado, quien esperaba impacientemente. Marina cogió su mano, y tomaron el único camino despejado que conducía al bosque (recordad que este camino solo conducía al sendero). Cuando ya habían avanzado un buen trecho, a lo lejos divisaron a un cuervo que venía graznando directamente donde ellos estaban; y, tras el cuervo se escuchaba el estampido de unos galopes, que se dirigían directamente hacia ellos. Marina y su enamorado se sobresaltaron, inmediatamente él le sugirió que se escondiera detrás de un árbol. Él esperó, inhiesto, para investigar el origen del misterioso ruido. A solo 10 metros del lugar donde estaban, lo que parecía acercarse velozmente se detuvo en seco. El silencio era total, mientras tanto el joven intentaba dar con el lugar donde se detuvo el sonido. Marina sintió que alguien la observaba, rotó su cuerpo ciento ochenta grados, vio a un horrible ser con el cuerpo desnudo de color violáceo… dio un grito.
Su enamorado al escuchar el alarido corrió hacia el árbol. Se quedó boquiabierto, el ser estaba en su delante; reaccionó y gritó: -¡Marina… vete!!! Ella comenzó a correr sin mirar atrás y sin darse cuenta por donde iba. El Ser dio un manotazo en la cabeza del joven, y éste se desmayó.
Marina se fugaba del lugar alocadamente, pero se detuvo justo a tiempo por que delante de ella había un barranco -¿qué hago ahora?-, se dijo confundida Marina. Se puso a llorar sin saber que hacer, volvió la mirada tras sus pasos. El Ser venía corriendo por el mismo camino que minutos antes había recorrido. De su hocico salía excesiva saliva y sus ojos parecían dos bolas de fuego. Marina aterrada no atinaba formular un solo pensamiento coherente al tenerlo al frente, cara a cara. El Ser, concentrado solo en ella, no se percató de la presencia del joven que se había recobrado del golpe.
Portando un tronco de madera dura que le brindaba seguridad y confianza emprendió la búsqueda de su amada. Fue fácil encontrar el rastro, ya que el Ser solo corría en línea recta y chocaba constantemente con los árboles. Tarde se dio cuenta de la presencia del enamorado de Marina, no pudo evitar el golpe que recibió en el estómago, se desplomó y cayó al barranco…
Marina abrazó a su enamorado, mientras él mostraba su sonrisa de satisfacción. Sacó de su Jersey un perrito de peluche que entregó amorosamente a su enamorada. Marina le dio un beso. Decidieron mirar en el barranco el cuerpo destrozado de la criatura, notaron que el fondo estaba muy oscuro y que era imposible, en esas condiciones, descubrirlo. Prefirieron volver a casa, buscaron el camino de vuelta. De las copa de un árbol cayó un cuervo muerto, la pareja se sobresaltó.
El joven dio un grito de dolor, un cuerno le había atravesado el pecho, y el Ser detrás de él emitía una risa macabra. Marina, testigo del funesto acontecimiento, escuchó a su enamorado, en su dolorosa agonía, que le dijo que huyera y se salvara.
Marina se echó a correr sin rumbo alguno, solo le preocupaba salir del bosque y volver a casa. Cuando se detuvo, ya estaba atardeciendo, se puso de rodillas y comenzó a llorar. Sintió una presencia conocida, al levantar su mirada hacia delante… fue claridad y oscuridad… Un cuerpo se desplomo sin cabeza…
En algún lugar del bosque, el Ser estaba sentado en un tronco mientras jugueteaba con un peluche con forma de perrito… no se dio cuenta que algo detrás suyo lo estaba observando… al voltear su cabeza para identificar a la atrevida presencia no tuvo el tiempo de expresar su sorpresa… Al suelo cayeron extremidades violáceas…
Algo malévolo, robusto, muy corpulento y grande de color verde petróleo sostenía en su mano derecha un peluche, y con la otra mano sujetaba por la cabellera una cabeza con un cuerno….
