En una noche fría en Leicestershire, la familia Beesley celebraba una cena en familia conmemorando la tradicional fiesta británica de Boxing Day. Isolda Beesley había comprado para la ocasión un vino blanco español y se dispuso a servirlo entre sus invitados. Para su amarga sorpresa, al llenar la última copa una rana muerta se deslizó por el cuello de la botella.
El espanto de Ms. Beesley no tuvo límites. A la fecha, sostiene una demanda en los tribunales ingleses contra el supermercado Asda, el gigante de las ventas, ya que es el propietario de la marca de vinos siniestrada, según informa la Decanter.com.
Isolda Beesley, dijo haber sufrido dolores de estómago desde el incidente y ha contratado a un bufet de abogados para demandar al supermercado y conseguir un resarcimiento.
Por su parte, el supermercado Asda, retiró todo el Moscatel de Valencia de sus góndolas, como una medida cautelar frente a posibles nuevas demandas, mientas la policía toma cartas en el asunto e investiga cómo pudo haber sucedido el hecho y cómo fue, también, la cadena de responsabilidades. Por ahora, la embotelladora del vino se defiende y sostiene que es “virtualmente imposible que una rana se haya introducido en su línea de fraccionamiento,” afirman.
La trama legal
Isolda Beesly efectivamente compró el vino el 23 de diciembre en Asda, y una vez aparecida la rana no ha cejado en su empeño. Primero, llevando la botella y la rana a al departamento de análisis bromatológicos de la comunidad de Leicestershire. Y luego a tribunales.
Fuentes de Asda aseguran que están tomando el caso “muy en enserio”. El supermercado, por medio de un comunicado, afirma: “Hemos investigado el tema con nuestros productores y no hemos encontrado ninguna inadecuación en el proceso de embotellado, en el que, por otra parte, no se permite ningún tipo de mascota en las plantas industriales”.
Y el comunicado agrega: “Nada más podemos disculparnos con el cliente que haya tenido una mala experiencia con nuestros productos y nuestros vinos; es algo hacia lo que le prestaremos mayor atención en el futuro”.
Por su parte, el abogado de Isolda Beesley, Michael Connor, dispara: “Claramente nuestra cliente tiene un contrato con Asda, quien está bajo el cumplimiento de su deber, en virtud de que el Sales of Goods Act asegura que el vino estaba apto para consumir.”
Y cierra: “Sin dudas, vender una botella que aparentemente está contaminada con una rana muerta hace que el vino no esté en condiciones de ser consumidor.” Ahora, la última palabra está en los tribunales ingleses, donde la causa sigue su curso. Seguro habrá más novedades.
